lunes, 05 de diciembre de 2005
Por da-rira a las 17:11 | ayuda
Me bajé del taxi, y había un ruido ensordecedor. Millones de máquinas arriba y abajo, sin parar. Y la ciudad... era un dibujo muy feo, el peor que jamás vi. Y mucha gente... Veías a alguien que te gustaba o causaba impresión, y ella ni siquiera se daba cuenta de lo deprisa que iba y del montón de cosas que tenía en la cabeza. Y ya no iba a volver a verla más, porque Madrid es muy grande.
Muchos problemas también entre los ciudadanos. Es muy grande, y hay mucha gente. No hay manos ni cabezas que controlen eso.
Si en los pueblos de occidente ya es difícil ver algo de claridad, los grandes laberintos occidentales te pierden por completo. Y una vez dentro, acomodado y sin esperanzas, es muy difícil salir del laberinto.
Así que a todo aquel que quiera ver con claridad, le aconsejo que se aleje de los laberintos.
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