Una vez en la ciudad de hierro, acomodado a la vida en ella, me encuentro con que tengo muchos amigos humanos, poco o ninguno de otra raza, pero el alma esta muerta y la iluminación, la calma, la verdad... lejos.
Estando en el mundo tal como era al principio (lo que ahora llaman naturaleza y esta en peligro de extinción), me encuentro con pocos amigos humanos (pues todos estan en las ciudades de hierro), muchos amigos de otras razas, y el alma en calma, viva, despierta, sabedora de la verdad.
Estando en la ciudad de hierro, mi alma entristece y soy una flor que se está marchitando. Y padre y madre contemplan tristes.
Estando en el mundo virgen, mi alma se alegra y soy una flor preciosa y llena de amor. Y padre y madre contemplan alegres.
Y es que si el tronco está podrido, las ramas florecidas que salgan de él pronto se podrirán.